*Coherederos somos para siempre*

Una vez conocemos a CRISTO se supone que nuestra vida cambie. Que todo aquello que un día ocupó el primer lugar en nuestros corazones pase a un segundo plano.

Caminaba por una comunidad muy cercana a mi niñez. Villa Fontana, en el lindo pueblo de Carolina, Puerto Rico. Y… Nada, que la nostalgia arropó mi ser en ese instante cuando frente a mi tenía la casa en donde había vivido la mayor parte de mi niñez y adolescencia. Entonces una avalancha de recuerdos se desató a tropel. Recuerdos buenos, pero otros demasiado amargos para recordar…

Uno recibe a Jesús como su salvador y se entrega enteramente como cuando hace los votos matrimoniales. Y como respuesta a ese juramento, a esa profesión de fe, él nos da la potestad de ser sus hijos y herederos. Ya por fin dejamos de ser criaturas sujetas a la voluntad de nuestra carne y comenzamos a intentar vivir vidas santas, agradables a él. Claro que los problemas y las aflicciones han de continuar, claro que hemos de pasar por duras pruebas y nuestra naturaleza carnal no va a querer cooperar. Pero, nuestras experiencias para siempre han de estar bajo el cobijo y la dirección de su Espíritu.

Vida eterna junto a él aún en este plano terrenal para algunos puede parecer cosa imposible. Amados míos, de eso se trata el ser genuinamente SALVOS. Ser salvos es respirar y exhalar a CRISTO desde ese momento en donde nos rendimos y admitimos nuestras malas obras. Algunos pensarán que exagero cuando digo esto. Dirán que nadie puede con certeza saber y reconocer que es salvo. Sin embargo, la Biblia está llena de ejemplos en donde Dios nos garantiza su salvación justificándonos estrictamente por la Fe que hemos puesto en su persona.

Plena confianza es esta; que si de verdad hemos venido a ser amigos más allá de ser siervos, del puño de su mano nadie nos podrá separar. Amigos de Dios, y con la confianza que tienen los amigos descansamos en su gracia y no en nuestras obras para que nadie se gloríe. La salvación es un regalo de Dios y no por medio de obras pues es sencillamente don de Dios. Por eso  los que no andan conforme a la carne sin duda son libres del pecado que les solía esclavizar.  Hemos nacido de nuevo y no podemos ser esclavos del pecado, dice 1 Juan 3.9

Siempre que hablo con la gente en la calle procuro que por sobre todo comprendan la magnitud del sacrificio de nuestro SALVADOR JESUCRISTO.  Que los clavos en sus manos y su corona de espinas se traducen en redención y en reconciliación eterna con el Padre. Un favor inmerecido y adquirido solo por los méritos de Jesús.

La paga del pecado es muerte, mas la dadiva de vida es vida eterna. Es ineludible el regocijarnos y caminar con fe cada paso que demos por las veredas del vivir. Como HEREDEROS de un cielo inefable transitar y contagiar a otros de esta maravillosa verdad.

Aprovecha hoy y medita nuevamente si aún no has entregado tu vida a CRISTO. Que esta misiva te aliente y anime a conocerle o a reconciliarte de una vez y para siempre con Jesús. 

Romanos 8:17 – Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

image

Serafín Alarcón Carrasquillo