*Su gran amor por todas las familias*
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Cielo azul celeste, nubes blancas incontaminadas y una temperatura agradable, de montaña adentro. Visitar Villalba no siempre es posible ya que por ser un pueblo del centro de la isla la precipitación pluvial es frecuente. Pero bueno, hoy decidí arriesgarme a que me recibiera con aguaceros y para mi sorpresa, CRISTO me tenia un manjar de experiencias que sin duda nunca he de olvidar. Amalia, es una mujer de treinticuatro años y aun no se ha casado. Delgada, bien educada y mejor aun, cristiana. Y sin embargo… Me decía que eso del matrimonio como que el Señor no le quería conceder. Tener una familia, un alguien con quien compartir sus sueños, anhelos y tristezas le parecía cosa imposible. De algún modo podía entender su aguijón, si es que puedo hacer la comparación.

En fin, que mientras me contaba su desdicha ante su petición no contestada, pensaba en lo afortunado que yo era. Oh amados, yo soy el hombre mas afortunado, el más bendecido de la tierra. Amarilis (mi esposa) es ese tipo de sueño cumplido. Clarimar y Dieguito me han pintado tantas paginas de colores alegres en este diario de mi vida. Claro, toda esta GRACIA me la ha proporcionado mi mejor aliado, mi cómplice y mi Dios; JESUCRISTO.

A Él le debo toda esta maravillosa experiencia de ser esposo y padre, de ser un soldado más entre sus filas. Por eso, cuando alguien me habla de sueños incumplidos en lo referente a hacer una familia, un hogar, tomo conciencia de cuan dichoso soy.
Hay un dicho popular que dice: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde“… Y es cierto. Muchos de nosotros no valoramos los esfuerzos de nuestros seres más cercanos. Esos detalles que tomamos por contado, muchas veces egoístamente pensando hasta que los merecemos. ¿Cuantas veces nuestros hijos nos llaman para que juguemos con ellos y no les hacemos caso? ¿Cuántas veces nuestra esposa o esposo nos pide un instante de atención, una caricia o un piropo? Usted me entiende… Familia, después de CRISTO es mi tema favorito, en verdad lo es.

Amados, no dejemos que pase este día sin darle un abrazo a nuestros hijos, un afecto sincero a nuestras esposas o esposos. Una llamada a una madre, una visita a un tío y hasta un buenos días a un vecino. De una manera u otra CRISTO desea que veamos a nuestro prójimo también como familia.

Génesis 28:14 – Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

Serafín Alarcón Carrasquillo – Diario de un Caminante 2011 – tablitas1.blogspot.com