Comentario del evangelio de Mateo capítulo 18 Leer Mateo 18

Quien sería el más grande*
Jesús tomó un niño para dramatizar las malas inclinaciones egoístas que estaban mostrando sus discípulos. Como niños de corazón humilde y sincero Cristo nos invita a vivir. Es necesario que entendamos que nuestro llamado como discípulos de Jesús es a servir y no a ser servidos. Para el señor debió ser un momento de decepción al ver que aún les faltaba mucho por crecer espiritualmente a estos.

Advertencia sobre la tentación*
Existen diferentes formas de provocar en otros perdida de fe. Por tentación, por rechazo o maltrato. Cuando hacemos que nuestro prójimo caiga en tentación y peque, sin duda nos hemos convertido en agentes del mal y del maligno.
Las tentaciones en este mundo son inevitables, pero ay de aquellos que sirvan como piedra de tropiezo para hacer caer a un inocente.

El menospreciar a los demás*
Aún Jesús usa como ejemplo a los niños. Pero, no solo se identifica con estos, el alcance es para todo ser humano que se encuentra en tan desagradable situación. Muchas personas al sufrir constantemente maltrato pueden desarrollar conducta antisocial, especialmente si lo han sufrido desde niños. Dios procura que por medio de sus seguidores se haga justicia a aquellos menos afortunados. Que no se pierda tan siquiera uno.

Como tratar a un creyente que ha pecado*
Jesús da instrucciones específicas de como lidiar con aquellos hermanos en la fe que pecan en contra nuestra. Estas tienen que ver solo con cristianos y con pecados cometidos contra nosotros y no a otras personas. Todo se da en un contexto de iglesia y la dirección de parte de Dios es imprescindible. Sin embargo, las palabras del Señor no son una licencia para hacer un ataque a cada persona que nos hace un desagravio. Los chismes o pleitos dentro de la iglesia solo fomentan la división y el pobre crecimiento espiritual.

El deudor injusto*
Tendrían serias consecuencias aquellos que no podían pagar a su deudor. Aun hoy en día los bancos y otras instituciones penalizan el incumplimiento de algún acuerdo económico pactado entre dos partes. La enseñanza esencial de esta parábola consiste en que tengamos conciencia del alcance del perdón en nuestras vidas. Es decir, que del mismo modo que Dios ha perdonado nuestros pecados y deudas, no deberíamos negarle el perdón a nadie.

Serafin Alarcón Carrasquillo / http://www.tablitasdelsenor.faithweb.com