Marcos 6:31
El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.

Recuerdo que en muchas ocasiones solía quejarme con mi supervisor porque no tenía el tiempo suficiente para completar algún trabajo. Un día mi jefe me dijo: “Serafín, aprender a administrar tu tiempo también es parte de tu trabajo“.

Todos experimentamos interrupciones, momentos de ansiedad que no nos dejan realizar sosegadamente infinidad de tareas en el día. Sin embargo, también podemos ver posibilidades que nos llegan con ellas. Mirando al pasado, muchos de nosotros podemos ver cómo algunas de las relaciones más importantes que hemos hecho, algunos de los servicios más gratificantes que hemos rendido, han venido de lo que vimos primero como interrupciones y tropiezos.

Dios nos dió un modelo para lidiar con la ansiedad en Filipenses 4:6 cuando dice:
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias“. La misión que Dios nos da se concentra en las personas y circunstancias difíciles con las que tenemos que bregar día a día. No hay justificación alguna para ignorar nuestra responsabilidad de manejar nuestro tiempo y actividades en acorde con la voluntad de Dios. Las dificultades en nuestras vidas pueden ser el método que Jesucristo usa para mostrarnos que solo en él hay seguro y eterno descanso.

Por Serafín Alarcón