AMADORES DE LA VERDAD
Miguel Llenas

Ministerios Casa de Luz
A muchos cristianos de corazón puro y honesto ante Dios les está preocupando de forma muy profunda lo que está hoy sucediendo en la Iglesia de Dios. Aunque con honestidad,
no si le podemos llamar… iglesias de Dios. Salvo contadas excepciones, creo que esta descripción para la iglesia actual es inapropiada. Más bien podríamos llamarlas Iglesias de la Apostasía del siglo XXI. Jamás como ahora se están viendo las cosas que estamos contemplando. Sencillamente son horribles y responden a doctrinas de demonios y debemos saber y estar concientes de que esto empeorará a medida que los próximos
meses y años pasen.
Hablando sobre el día de la Venida del Señor y nuestro encuentro con El, Pablo le enfatiza a Timoteo,

“ Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de
pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado. Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora, para ser revelado a su debido tiempo. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para
ser salvos. Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad. (2 Tes. 2:1-12)

La condición actual de la Iglesia Cristiana es un aviso inminente de la venida de Nuestro Señor y del advenimiento del Hijo de Perdición. El Anticristo. Y estas iglesias, muy mal llamadas evangélicas, en conjunción con otros movimientos contrarios a Dios y la
sencilla sana doctrina, le están tendiendo la alfombra roja. Le están dando la bienvenida al “inicuo” gracias a su ceguera espiritual. Lo mas grave del caso es que lo que sucede no es más que la prueba visible del corazón de la Iglesia de hoy. ¿En resumen? No son amadores de la verdad, y por esto, Dios está permitiendo y enviando todo un torrente de poderes engañosos, aun dentro del seno del cristianismo mismo, a fin de que sean extraviados todos aquellos que no tienen amor a esta Verdad para ser salvos.
Todo el texto bíblico citado anteriormente podemos centrarlo en el hecho de que existe y existirá un inmenso grupo de llamados cristianos que como Judas, aman su propia agenda y exaltación personal, pero no aman la Verdad de Dios. Su Palabra. La encuentran, como Judas, insuficiente para sus propias metas y aspiraciones personales y ministeriales.
Judas, al igual que el Anticristo lo único que tenia en su corazón era su propio beneficio y poder personal. Por ello traicionó a Cristo. Cuando vio y entendió que el reino anunciado por el Señor no era de gloria y poder terrenal, lo cual llenaba la medida de sus aspiraciones, lo traicionó. Por ello, se le conoce como el Hijo de Perdición (Jn 17:12).

Hoy, nuestras Iglesias están llenas de estos ministros y hermanos que solo buscan su propia gratificación con el evangelio…. y con el poder de evangelio!. Mientras más conductas impropias existan, más manifestaciones sobrenaturales y mas lluvias de dones milagrosos falsificados caigan sobre ellos, más exaltados estarán. Más felices estarán.
Más serán como Judas. Solo que el sabor de sus 30 monedas de plata se le convertirán en lloro y crujir de dientes aquel día venidero del Juicio y destino de su morada final: el lago de fuego y azufre que arde para siempre.(Apoc 20:10-15). El engaño provocado a los miles de
buenos y buenas hermanas es inadmisible y solo acarreará juicio divino.
Lo que es claro a la luz de la Palabra, es que todo este desorden y apostasía lo podemos reducir a un solo, simple y sencillo termino: No tenemos amor por la Verdad. Y esto, se contagia con facilidad a los hermanos. Por ello el gran peligro que hoy corremos en la salud espiritual de nuestras iglesias. Y al igual que los discípulos con Judas, posiblemente nos equivoquemos en saber quienes y cuantos están hoy infiltrados en nuestras congregaciones. Judas fue llamado entre los Doce.

Elegido como apóstol. Se le envió a predicar el evangelio. Fue investido de poder de lo alto, sanó enfermos y echó fuera demonios y cuando Cristo aseveró que uno de ellos lo iba a entregar, todos se miraron
entre si, nadie pensó en Judas. Este es el cuadro en la iglesia de hoy. Nuestra indiferencia, insensibilidad y falta de discernimiento nos conduce por el mismo camino de los discípulos. Ya no sabemos del todo…. que creer y a quien creer. Pero, no todo es negativo y desalentador. Permítanme compartir el testimonio de dos hombres de Dios que nos muestran el camino de amar la Verdad sin importar las consecuencias.

El primero es un ministro de una iglesia de un pequeño pueblo de los Estados Unidos. Por años ministró en los moviéndoos de avivamientos como Pensacola y Vineyard. Por años solo deseaba ver el final de una predicación sin fundamento bíblico para concentrase en la ministración en el altar de su iglesia, hacer el funesto llamado que hoy se hace en miles de pulpitos y ver a la gente caer, desmayarse o temblar como poseída por demonios. Un día, Dios le convenció (según sus palabras le ‘mostró”) que no debía dejar
ministrar en su iglesia a una nueva clase de hombres y mujeres que existen en nuestras iglesias… “los atrapadores…”, es decir lo que detienen o reciben a las personas cuando se caen de espaldas para que no se rompan el cuello.
Este Pastor estaba convencido que esta nueva “revelación” de Dios mostraría unos grandes frutos. Que el Espíritu detendría la gente en el aire y básicamente las acostaría en el suelo placidamente. Pero fue todo lo contrario. Ese domingo, ese día, nadie se cayó, nadie se desmayó, nadie convulsionó de “gozo”. Para este pastor ese día marco el inicio
de su búsqueda y amor a la verdad. Hoy, lejos de esos movimientos, es un incansable predicador en contra de esta apostasía demoníaca, de estas doctrinas de falsos avivamientos. Como este ministro, hoy existen muchos mas abriendo los ojos a la verdad.
Por ellos la importancia de nuestros ministerios sean claros y transparentes, sólidos en la Palabra y que combatan con rigor santo estas doctrinas de demonios. Por amor a El, no cesemos en esta ardua labor.

El segundo es un amado hermano en Cristo. Su nombre lo omito por delicadeza. Este joven hermano tiene un talento impresionante para la música. Era el director de música y alabanza de una de las congregaciones más grandes de mi país. Una congregación llena de doctrinas de demonios. La gente lloraba con su música o era subida “casi al cielo”
mismo. Pero todo era un montaje musical a base de notas y expresiones musicales dirigidas a la carne, al ego, o al inconciente. El, en sus propias palabras, conciente o inconciente, manipulaba la congregación dirigiéndola una supuesta Adoración. Hoy, el ya no ministra igual. De hecho, no ministra más. Al mirarse a si mismo frente al espejo de la Verdad, comenzó a amarla de corazón. Este hermano está en un proceso de aprendizaje para hacer la voluntad de Dios en su vida y ministrar con la música, de tal manera que
glorifique a Dios y lleve a una verdadera adoración, simple y sencilla, en Espíritu y en Verdad.

El mismo texto de Tesalónica nos muestra que ya hoy está en acción el “misterio de iniquidad”. (2 Tes 2:7). Y como el mismo texto implica, esto es un misterio. Como se desarrolla esta apostasía, y como opera el ministerio de iniquidad es incomprensible. Solo vemos los frutos. Y eso es lo que nos asusta. Nos entristece. Nos pone en guardia. Cuando vemos las estrepitosas caídas de supuestos hombres de Dios, involucrados en pecados tan graves como el homosexualismo, con congregaciones de docenas de miles
de miembros, y como ocultan y explican con razonamientos humanos sus pecados, sin arrepentimiento genuino, sabemos que este misterio de iniquidad ya esta en acción. Solo aquellos con amor a la Verdad podrán librarse del engaño, la corrupción espiritual, y para muchos, la condenación misma. El amor a la verdad les permitirá ser salvos.
El apóstol Pedro advierte que el Juicio de Dios debe comenzar por su propia casa. (1 Pd4:17-18). Cuando vemos la exposición publica de los groseros pecados en aquellos “ministros” que dominan la televisión y los medios de comunicación masivos, nos damos cuanto que este juicio de Dios también está en acción. Pero, no hay duda, los farsantes se quitan cada vez mas y mas sus mascaras, predican lo que quieren, y demandan los que se les antoje, ya que al no tener amor a la verdad para ser salvos, no temen a Dios. Como
Anticristos, se sientan sobre el Templo de Dios que es su Iglesia, y demandan culto, exaltación y obediencia a ellos, por sobre todo aquello que se llama Dios y Su Verdad Revelada. Su final es declarado es las escrituras: “prisiones de oscuridad para siempre”. (2 Ped 2:4)

Nosotros, los que creemos tener amor a la Verdad solo nos queda un camino: Combatir con todas las fuerzas que el Señor nos otorgue toda esta apostasía, enseñar a los hermanos a andar en la verdad revelada y a tenerle un gran amor a esta Verdad. Y, colocándonos toda la Armadura de Dios (Ef 6:10-18) salir a cabalgar en el terreno de batalla,, en actitud de
guerra contra estas tinieblas que quieren cubrir a la Iglesia de Aquel que la compró con Su Sangre.

Tablitas del Senor

http://youtube.com/ta1blitas

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